CRÓNICA DE LA CARRERA «SUBIDA AO CASTRO 2013»

El domingo se celebró la VIII edición de la peculiar y singular carrera «Subida ao Castro». Peculiar por que en sus cortos 3000 mts. de recorrido se acumula un desnivel de 135 mts. y parte del mismo lo conforman 545 escaleras, que hay que superar, peldaño a peldaño (quién puede hace algunos de 2 en 2). Singular porque el trazado, que parte del Paseo das Avenidas (puerto marítimo de Vigo), transcurre serpenteando por la zona vieja de la ciudad hasta pasar por una de las puertas que todavía se conserva de la muralla antigüa que formaba parte del sistema defensivo de la ciudad (una fortaleza construida en el S.XVI) y nos coloca en muy poco tiempo a los pies del monte do Castro, último tramo de subida de escaleras en dirección a la zona más alta y emblemática, seña de identidad de la ciudad de Vigo, O Castelo de San Sebastian. Es por estas peculiaridades una carrera AGÓNICA, pero a la vez, ÚNICA.

 

Rubén Sío y Marcos Francés

Debido a la celebración de la cena del equipo la noche del sábado, el club no tuvo una representación muy numerosa en la carrera. En esta edición, fuimos Rubén Sio y yo mismo (Marcos Francés). Que aunque también estuvimos en la cena dándolo todo y cumpliendo los compromisos publicitarios y festivos que deparó la noche (no se admiten críticas a estos comentarios), pudimos cumplir en la carrera con las expectativas previstas y dejar el nombre del Club y el de O Porriño, en muy buen lugar.

Yo (Marcos Francés) hice el puesto 15º de la general y 1ª de mi categoría con un tiempo de 13 min. 05 seg. y Rubén Sio quedó en un más que meritorio puesto 61ª de la general con un tiempo de 14 min. 38 seg.

Ruben, según sus primeras impresiones una vez cruzada la meta, comentó que lo dio todo desde el pistoletazo de salida. Salió a por todas con un ritmo fuerte, y aunque mantuvo el tipo durante la subida, el final, como al resto, se le hizo duro (yo añado, que los 20 km. que se largó el día anterior, también influyen y debería saber que al cuerpo no se le puede pedir todo).

En mi caso, puedo decir que corrí los primeros metros con un buen ritmo pero con el cuidado que debe tomarse si uno no quiere pagar el esfuerzo. Llegué a las primeras escaleras con alguna fuerza, todavía con alguna reserva para el resto…

A partir de ese momento, todo cambia, y esto creo que puede ser el relato común para todos los corredores. Las escaleras y las zonas de calle hacia arriba, aceleran las pulsaciones y la respiración, y consumen la poca energía que queda a una velocidad mayor de la deseada. No hay otra estrategía que ir regulando; breves recuperaciones seguidas de arreones, también más breves a medida que vas superando metros. De verdad, es «jodidamente» agónico.

Cuando llegas a las escaleras del Monte de O Castro, un pequeño subidón de «esperanza/energía» hace que subas esas primeras escaleras «volando», pero nada más allá de la realidad. El engaño con el que hemos tratado de colársela al cerebro, haciendole pensar que ya estamos terminando, no ha cuajado. Las fuerzas ya no dan más de sí y el ritmo lo impone el propio cuerpo al margen de la cabeza. A tu sitio, es lo que viene a decirte, y con lo que cada uno pueda, las pulsaciones desmadradas «que se pueden contar a la vez que ves el corazón salirse del pecho» y la respiración «que no hay oxigeno que llegue y que la relaje», se hacen los metros finales hasta cruzar la meta en lo más algo de la Ciudad de Vigo. Objetivo cumplido…

Marcos Francés (1º de su categoría, acompañado en el pódium por otro fenomenal deportista porriñés, Marcial Rodríguez)

Ya sabéis, el año que viene no hay excusa. Todos a la carrera, aunque sea después de la cena…

Quiero aprovechar esta crónica para agradecer al «CLUB», a sus directivos y a «TODOS» los demás que formáis parte del mismo por haberme elegido, junto a un crack como César, «Premio Maratoniano». Gracias atletas.

Crónica: Marcos Francés.

Fotos: Marcos Francés.

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